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| Mamá terapeuta |
| Jueves, 17 de Diciembre de 2009 18:00 |
![]() Todo comenzó cuando Rocío nació prematuramente y tuvo como secuela daño cerebral. El día del diagnóstico cambió todo y comenzamos a vivir una vida nueva, a transformarnos en personas distintas. Vivimos una primera etapa de duelo y como papás, al principio, nos pusimos en segundo plano. Creíamos que los doctores sabían mejor qué hacer por nuestra hija, creo que le pasa a muchos padres de la 'neo', que comienzan a ser padres con sus hijos internados y cuidados por otros las 24 horas por varias semanas. Luego con el tiempo uno comienza a aprender, comienzas a entender la terminología médica, los distintos enfoques, hasta que finalmente comprendes lo más importante: nadie es más indicado que uno para ayudar a su hijo. Poco a poco nos fuimos haciendo cargo, hasta que nuestras decisiones no fueron compatibles con las del equipo médico, pues el tratamiento tradicional de rehabilitación no nos dio ningún resultado, más bien era una tortura diaria, y encontramos respuestas y soluciones a nuestros problemas en tratamientos alternativos. Fue entonces que tomamos las riendas 100% y ha sido la mejor decisión que hemos podido tomar. Tenemos una hija maravillosa, que nos ha enseñado que la discapacidad no tienen ninguna relación con la felicidad. Ella es alegre, cariñosa, tolerante, inteligente y lindísima. Nos ha hecho una familia muy feliz. Nuestras opciones de salud y rehabilitación (el naturismo y la terapia ABR) buscan precisamente permitirle ser feliz, darle la mejor calidad de vida que podamos. Gracias a estas terapias, nuestros días hoy son mucho más normales de lo que eran antes, con la terapia tradicional que estábamos invadidos de profesionales, múltiples terapias diarias y ejercicios todo el día. Yo como mamá tenía que ser una bruja y ella, una deportista de alto rendimiento. Hoy nuestras vidas son muchísimo más tranquilas, los ejercicios son momentos de regaloneo con ella y son solo unas horas al día, el resto es vida normal de un niño. Ella va al jardín, juega con sus compañeros y cuando la mamá la deja, disfruta de un rato en la plaza. Cuando recién se comienza es muy duro, pero una vez que dejamos atrás el dolor (que es una etapa muy necesaria por lo demás) y nos damos cuenta de lo que tenemos, podemos ser tanto o más felices de lo que éramos antes. Lo más importante es verlos a ellos, a nuestros hijos, ellos deben ser nuestra guía. Que no importen tanto los diagnósticos ni los pronósticos, los padres no les podemos poner límites a nuestros hijos. Concentrémonos en ellos, porque antes de ser pacientes de alguien, son nuestros hijos. Para nosotros, conocer a más papás que viven una situación similar ha sido una de las más grandes ayudas que hemos podido encontrar. Hay un antes y un después en nuestra historia. Los invito a todos a participar de nuestro blog, donde no solo nosotros contamos nuestra experiencia, sino también muchas otras familias cuyos hijos tienen distintos diagnósticos pero compartimos nuestro amor incondicional por ellos y nuestro sueño por lograr una sociedad realmente integradora. El blog es http://www.mamaterapeuta.cl |
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