| Liliana Cinetto |
| Miércoles, 18 de Junio de 2008 09:24 |
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Planeta Cinetto Como docente, ejerció en escuelas primarias de la ciudad de Buenos Aires y dictó cursos y talleres de capacitación en Argentina, Brasil y España. Como autora, publicó más de veinte libros para chicos, entre ellos Cuidado con el perro (Editorial Santillana) y Las aventuras de Meliponio: el extraterrestre que quería leer y escribir (Editorial Magisterio del Río de la Plata). También publicó cuentos y poesías en antologías de Argentina, Chile, Bolivia, Puerto Rico, EE.UU. y España y fue traducida al portugués y al italiano. Como narradora, cuenta cuentos desde 1990 y grabó el CD Cuentos para dormir el miedo. Se presentó en la Exposición Feria Internacional de Buenos Aires El Libro del Autor al Lector, en el Teatro Nacional Cervantes, en la Biblioteca Nacional y en otros eventos y participó, representando a la Argentina, en festivales internacionales en Brasil y España. Recibió importantes premios nacionales e internacionales por su obra, como el Primer Premio en el Concurso Alfonso Grosso (Sevilla, España) otorgado por su primer libro para adultos. ¿Cómo eras de niña? Era una niña que jugaba mucho y que leía mucho. Vivía en una casa antigua que para mí era mágica porque tenía rincones secretos. Pero mi lugar preferido era la biblioteca. Allí jugaba y leía, leía y jugaba a lo que había leído, porque mis muñecos se convertían en los personajes de los libros. De algún modo en esa época comencé a contar historias. Lo cierto es que me divertía mucho y por eso decidí que, cuando fuera grande, sería escritora, para que la gente se divirtiera como yo. Leía todo el tiempo. En mi casa había muchísimos libros porque mis padres eran muy lectores y aunque no tenían demasiada plata (porque mamá era maestra y papá tenía dos trabajos) compraban libros todos los meses. Y escribía, sí. Tengo guardadas mis primeras poesías en una hojita de cuaderno de clase. ¿En que momento decidiste editar tu primer libro? Empecé a trabajar en una editorial como correctora de textos y se me ocurrió un proyecto para un libro de lectura con una propuesta innovadora. Lo presenté, me lo aprobaron y escribí mi primer libro que se llamaba “Las aventuras de Meliponio. El extraterrestre que quería leer y escribir”. Lo original era que tenía una historia, un hilo conductor que atrapaba a los chicos que se enganchaban con el personaje y sus peripecias. ¿Hubo algún trabajo tuyo que fue rechazado? De ser afirmativa la respuesta ¿Cómo lo manejaste?
¿La llegada de tus hijos inspiró algunos de tus libros?
¿Y como mamá estimulaste la lectura? ¿Cómo? Siempre estimulé la lectura, leyéndoles y contándoles cuentos desde que eran muy chiquitos, incluso bebés. Pero además, con otros muchos detalles. En mi casa hay muchos libros, yo soy un adulto que lee permanentemente, entro a cada librería que veo a mirar libros, compro libros habitualmente… El lector se forma con la suma de todas esas cosas. Y da resultado todo eso, porque mis hijos son muy lectores. ¿Cómo docente obrabas de cuenta cuento?
¿A la hora de escribir lo haces para alguien en particular? No escribo para alguien en particular. Tengo una cierta noción, claro, de a qué lectores quiero dirigirme. No es lo mismo escribir para adultos que para primeros lectores o para chicos más grandes. Uno debe elegir un determinado registro. Pero creo que una vez que están publicados, los libros hacen lo que quieren. Cuando escribí “Veinte poesías de amor y un cuento desesperado” imaginé que les iba a gustar más a las chicas que a los varones. Me equivoqué. A los varones les encanta. Y a mí me alegra mucho verlos cuando se compran el libro y me piden que se los dedique o cuando me dicen que “Está buenísimo.” Me alegra saber que gracias a ese libro se acercan a la poesía, descubren que es hermosa. ¿Por qué te dedicas a escribir para niños? Supongo que porque puedo seguir jugando como cuando era aquella niña remota que leía junto a la biblioteca en la vieja casona donde nací. En cierta manera, escribir es un modo de jugar. Además me divierto mucho. ¿Qué proyectos tenes para este 2008? Escribir mucho y sobre todo, dedicarme a algo que hace tiempo que tengo como asignatura pendiente. Una novela para adultos. Ya empecé a escribirla, pero me falta tiempo. Espero poder terminarla. ¿Sueños que puedas compartir con nosotros? Ya lo he dicho alguna vez. Son sueños sencillos. Algunos tienen que ver con mis afectos. Que mis hijos encuentren su vocación y logren vivir de ella, como me ocurrió a mí. Que el amor los espere en una esquina de la vida para hacerlos sonreír. Que algún día pueda viajar al pueblo de mis abuelos, en Italia. Otros son sueños literarios. Seguir escribiendo y publicando, claro. Cada vez más. Escribir esa novela para adultos que me ronda desde hace tiempo. Y sobre todo escribir mi mejor página, aquella que me haga para los que me leen una autora inolvidable. |
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La Fundación Reconocimiento a una actitud en la vida —inspirada en la trayectoria de Alicia Moreau de Justo—, le concedió el premio Alicia ‘97 por su tarea como narradora.
Siempre cuento que al gran escritor Gabriel García Márquez le rechazaron en nueve editoriales su obra “Cien años de soledad” hasta que encontró un editor que se la publicó. Como creo que es un genio y lo admiro, yo estaba dispuesta a que me rechazaran por lo menos nueve veces, antes de darme por vencida. Pero no tuve que sufrir. Alguna vez me dijeron que no, pero no me rechazaron. Por ejemplo, hay editoriales que no quieren publicar poesías o que me dieron razones comprensibles como que lo que les proponía no entraba dentro de la colección que ya tenían. Pero siempre encontré otros espacios donde editar.
Mis hijos fueron los que me permitieron conservar la mirada de la infancia, cuando ya había crecido. Por supuesto, fueron también inspiradores de muchas de mis historias, como la de “Yo quiero a mi hermanito” o “Los ruidos de mi panza”.
Sí, claro. Es más, mis alumnos fueron los primeros en escucharme contar cuentos, porque con ellos comencé. Así que deben haber soportado muchos errores. Después seguí con mis hijos y ya no paré más.

