Javier Zain rodando abordo
Miércoles, 13 de Agosto de 2008 09:17

 

 

 

 

 

 

 

 

Javier Zain es actor, cantante, autor y director

Egresado de la Escuela ORT con especialización en medios de comunicación, fue camarógrafo y editor de video. Como actor se formó con figuras como Cristina Banegas, Julio Chávez, Agustín Alezzo, Ricardo Bartís, Pompeyo Audivert y Rubén Segal. Pero también se formó en comedia musical, clown, improvisación, acrobacia y danza jazz, entre otras disciplinas. 

Debutó profesionalmente como actor en el año ‘99 con Hugo Midón, en una de las reposiciones de la multipremiada La vuelta manzana. En el 2001, formó junto a Denise Cotton, Mariela Kantor y Carlos Gianni, la compañía de teatro musical “mumú lavac”, con la que desde hace tres años tiene en cartel La Fila. También integró, entre otros, los elencos de Sandokán y los piratas de Momprasem (nominado al Premio ACE 2002) y Guillermo Tell (de Marcelo Katz y Martín Joab, nominado al ACE 2003).

Como autor y director, presentó las obras musicales: Reinas en aventura pop (Auditorio Cendas, 2005), Todo Cubo Express, en la provincia de San Juan, y ¿De quién es esa carta? (Teatro Sarmiento, 2005, 2006). En esta temporada dirige los espectáculos infantiles Andantes rodantes y El Mate.

 

¿Cómo era Javier Zain niño?

Cuando era chico era un poco tímido… no era de tener muchísimos amigos, sino más bien, unos cuantos, pero de los buenos…

Y me gustaba mucho jugar con mis autitos de colección, o muñecos y me hacía grandes historias. Me gustaba jugar solito, y hacer mis propias aventuras.

Ya de chico era medio payaso y mis caras, voces raras y chistes eran llamativas entre mis familiares.

La cama de dos plazas de mi abuela se convertía en escenario de obras que actuaba y dirigía juntos a mis primos (de los cuales soy el mayor) y que mostrábamos a nuestros papás después del postre de las cenas familiares.

Me gustaba mirarme frente al espejo y hacer caras, voces… o bajaba el volumen del televisor y hacia el doblaje de lo que se veía…

No era de hacer travesuras, ni de pelearme… pasaba mucho tiempo en mi habitación jugando, en mi propio mundito.

¿Y en el colegio?

En el colegio los chicos tímidos suelen ser blanco fácil para los más lieros… y así fue… he padecido un poco las agresiones de mis compañeros, que sin querer ser crueles, me hacían sentir mal con sus chistes o “empujones…”.

Era buen alumno, me iba bien en las materias.

Me acuerdo que me encantaba actuar en las obras del colegio… otro motivo mas para las cargadas de mis compañeros, que veían esa oportunidad para hacer lío y volver loca a la maestra. Y yo quería actuar!!

Lo mismo me pasaba en la clase de canto. A mí me gustaba. Me acuerdo que la maestra se llamaba Mirta. Y era muy seria… y claro… tenían que ver lo mal que se portaban todos en general…

En la clase de gimnasia siempre querían jugar al fútbol, y a mi me mandaban al arco!!! Creo que ahí dejó de gustarme jugar al fútbol…

Me gustaba más la destreza física, salto al cajón, vueltas carnero, hacer la vertical… esas cosas.

¿Cuándo supiste que te dedicarías a ser artista?

Yo me considero una persona afortunada. Porque todo lo que fui haciendo en mi vida, aunque sin saberlo, fue construyendo el “artista” que soy hoy. Es como que mi destino siempre fue claro, aunque no supiera ponerlo en palabras.

Vengo de una familia de contadores públicos y yo estaba encaminado a seguir la tradición… pero los libros contables, los problemas empresariales y esas cosas no tienen nada que ver conmigo, es muy serio!!!

Así que cuando en el tercer año de la escuela secundaria pude elegir una especialidad fui casi el primero en anotarme en una carrera artística, “Medios de Comunicación”.

Mi mamá es profesora de teclado, y cuando tenía 6 años llamó a un profesor particular de música para que me enseñe. Y venía a mi casa y tomaba clases con un órgano que teníamos.

Y más que aprender las canciones que me dejaba de tarea me gustaba inventar (componer) mis propias canciones, jugando con los sonidos, los ritmos… Para mí aprender música era un juego.

Y el juego siempre esta presente en todo lo que hago. Como cuando era chico y jugaba con mis autitos de colección.

Mi primo tenía una filmadora de video, de las primeras que llegaron por acá… y yo actuaba y el me filmaba, hacíamos historias de ciencia ficción, filmando naves espaciales de Playmobil, y yo era el “Capitán Javier”, que volaba en una nave hecha con los colchones, sábanas y muebles de nuestras casas.

Al cursar la esuela secundaria creía que mi vocación estaba mas ligada a ser director de cine, pero a los 18 o 19 años tome mi primera clase de teatro, con Cristina Banegas… y en ese instante descubrí que sería actor. Que eso que siempre hice como juego espontáneo tenia nombre, era un oficio, y algo a lo que me podía dedicar… “en serio”.

¿Cómo se dio tu acercamiento al teatro infantil?

Cuando estaba estudiando teatro con Julio Chávez una compañera al verme trabajar en las clases me dijo: “vos tenes que hacer comedia musical”. Y le hice caso. En el teatro musical encontré una disciplina en la que podía utilizar mis características histriónicas. Mi “estilo” o identidad como actor esta muy asociada al juego, a lo físico, la ironía y el humor… y Stanislavski no estaba muy de acuerdo conmigo!!

Al tomar clases con Carlos Gianni fui tomando contacto con ciertos materiales musicales que hasta entonces no conocía, canciones del mundo del teatro infantil, de las obras de Hugo Midón. Y sentí como si fueran propias, muy afines a mi forma de “jugar”.

Por otro lado yo creo que no hay diferencias entre teatro y teatro para chicos. El teatro es teatro y uno necesita, casi te diría, hasta una preparación mucho más rica para trabajar para el público infantil. Me he formado en clown, acrobacia, canto, danza, piano…

Este año te desempeñas como actor y director. ¿Pero realmente que es lo que más te divierte?

Te agrego que además de actor y director soy profesor de teatro, improvisación y comedia musical… y la verdad es que disfruto todo por igual. Tengo la suerte de ser apasionado en lo que hago y de vivirlo a pleno.

El dirigir es maravilloso, en cuanto que ves como las ideas que tenes en la mente van convirtiéndose en “puesta en escena” y los actores comienzan a jugar con tus juegos y después vos te pones a jugar con ellos y terminamos todos jugando y creando.

Como actor es muy movilizador poner el cuerpo y alma al servicio de un material, te modifica… Actuar es estar vivo, expresivo; para mantener un texto vivo hay que hacer muuuucho… y es un trabajo que sana el alma.

Como profesor encuentro un espacio para la investigación y crecimiento, y muchas veces las clases son grandes estímulos para la creación en otras áreas. Dar clases me mantiene entrenado. Brindar a los alumnos la habilitación para el juego (que esta bastante perdido en esta sociedad hiper estructurada y triunfalista), dar herramientas expresivas teatrales y ver como ellos comienzan a abrirse y explorar es un lugar de privilegio. Soy agradecido de lo que hago.

¿Y cómo elaboras las críticas que no son positivas?

Las críticas siempre son buenas si son constructivas, sean buenas o malas. Uno trabaja para la mirada del otro, exponiéndose, y el juicio permanente es parte de este oficio.

Tengo mucho carácter y defiendo apasionadamente mis puntos de vista, pero a la vez soy abierto al diálogo e intercambio de ideas, y aunque parezca testarudo en realidad soy pasional, pero muy permeable a la mirada del otro.

Hay veces que las críticas vienen desde el ego, la competencia o la no comprensión o falta de sensibilidad a ciertas cosas… y uno va aprendiendo a no dejarse afectar emocionalmente (demasiado) por estas cosas…

En uno de los espectáculos que estrené este año, El mate, recibimos una crítica que no consideré acertada en cuanto a que no hacía una mirada fiel sobre el trabajo hecho, mas allá de la opinión, daba información no del todo real sobre el material… insito, más allá de que puede no gustar. Y uno esta expuesto a que opinen… Hay que tragar, y seguir.

Este es el tercer año de La Fila ¿Es el último?

Este es el último año de La fila, luego de tres años de hacerla la obra ha cumplido con su tiempo.

Ha sido una gran experiencia. El poder representarla tantas veces me dio la posibilidad de ir creciendo con ella, desarrollando los personajes y situaciones hasta en la última función.

Como decía antes, el desafío de dar vida a un texto, adaptándose cada vez a un público diferente, a diferentes estados de ánimo propios y ajenos, a contratiempos y hallazgos… toda una aventura.

¿Ténes planeado incursionar en televisión?

La verdad es que no busca a la TV… si me la encuentro en el camino y no me obliga a alejarme demasiado de él… aceptaría la experiencia.

Lo que pasa es que me basta con mirar la tele de hoy día para darme cuenta que no me sería fácil encontrar un lugar cómodo…

Por último ¿Qué proyectos tiene Javier Zain a futuro? ¿Alguna exclusiva?

El año seguiré con las dos obras que escribí y dirigí, “El mate” y “Andantes Rodantes”.

Ideas y deseos, siempre rondan la cabeza… Junto a la compañía Sobran los medios (Natalia Gorini y Nicolás Villamil), con la que hicimos Andantes… tenemos el deseo de armar una obra para adultos, lo mismo con la actriz Verónica Chavez, de “El mate” y mi asistente Luli Braude.

Estoy escribiendo un unipersonal para mí, orientado al público familiar y también tengo ganas de hacer un espectáculo de improvisación musical junto a Nicolás Villamil…

Hay muchos deseos, algunos se convertirán en proyectos, los más afortunados serán montajes y los que deban ser, serán obras en cartel.

 

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